- Hola Luna. Te hablo a ti porque últimamente no encuentro a
nadie que me quiera escuchar. ¿Sabes? No me extraña. Tengo unos cambios de
humor más propios de una persona bipolar que de una chica de mi edad. No sé
quién soy ni tampoco quién quiero ser. Estudio lo que puedo, vagueo más de lo
que es bueno. La música me entiende, no sé como lo hace, pero mi móvil siempre
tiene la canción oportuna. Cuando leo intento sentirme la protagonista de la
historia, aunque sé perfectamente que no hay un 'Noa' esperando a enamorarse de
mí. También sé que es probable que si quiero que haya un graffiti para mí,
tendré que pintarlo yo misma, algo tipo: 'Yo y mi ego a 3 metros sobre el
cielo'. A veces soy la persona más borde que te puedas imaginar. Quizás lo
compenso con las sonrisas que saco a la gente cuando tiene ganas de llorar.
Puede que me agobie demasiado aunque intente evitarlo, pero las situaciones de
estos últimos meses me superan. Me gustaría que hubiera alguien que me
entendiera un poco más de lo que me entiendo yo, que cambiara mis dudas por un
'juntos podemos', que borrara mis días de mal humor del calendario, que hiciera
mi vida más fácil o que al menos me ayudara a superar todos estos obstáculos.
No digo que no haya gente que lo haga, claro que la hay, y jamás podré
agradecerles todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí. Pero quizás
necesito algo más, unos brazos cuando caiga, un hombro en el que llorar, unos
labios que se peguen a los míos. Espero que sepas a qué me refiero, aunque
puede que no lo sepa ni yo. Aquí me despido amiga, gracias por escucharme,
volveré pronto. Amor.
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