Hoy he soñado contigo. Éramos dos en una habitación, pero tú
me decías que éramos uno. Me traías el desayuno y yo te sonreía. Me abrazabas,
nos reíamos y nos besábamos lentamente. En las calles era enero, hacia frio. En
la habitación hacia calor, recordábamos el verano de hace 2 años.
Entre la luz que asomaba por la ventana tú me mordías el cuello, me susurrabas a la oreja y me comías con la mirada, y a la vez, el hielo de tu copa no era el único que se derretía.
Te decía que no era perfecta y para ti era la chica más perfecta como la de aquella canción.
Decías que no querías a otra que fuera caprichosa, bipolar y algunas veces estúpida. También me pareció escuchar "ella me enseña a ir despacio y eso, me sienta bien".
Y ahora me doy cuenta de que el infinito siempre ha existido, y de que el siempre no quiero que acabe.
Entre la luz que asomaba por la ventana tú me mordías el cuello, me susurrabas a la oreja y me comías con la mirada, y a la vez, el hielo de tu copa no era el único que se derretía.
Te decía que no era perfecta y para ti era la chica más perfecta como la de aquella canción.
Decías que no querías a otra que fuera caprichosa, bipolar y algunas veces estúpida. También me pareció escuchar "ella me enseña a ir despacio y eso, me sienta bien".
Y ahora me doy cuenta de que el infinito siempre ha existido, y de que el siempre no quiero que acabe.
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